No necesitas hablar como abogado para explicar bien un problema jurídico. Una consulta útil puede escribirse con lenguaje cotidiano si contiene la información correcta.
1. Empieza por lo que pasó
Describe el hecho principal en una o dos frases: “me despidieron”, “me notificaron una demanda”, “mi arrendatario dejó de pagar”, “recibí un decreto municipal”.
2. Ordena las fechas
Indica cuándo comenzó el problema, qué ocurrió después y cuál fue el último hecho relevante. Una cronología simple evita perder tiempo reconstruyendo la historia.
3. Identifica a las personas o instituciones involucradas
Señala quién tomó la decisión, quién firmó el contrato, quién demandó o qué organismo intervino.
4. Adjunta los documentos
Si existe una demanda, contrato, resolución, carta, comprobante o correo, acompáñalo. Muchas veces el documento permite descartar o confirmar caminos posibles.
5. Termina diciendo qué necesitas
Por ejemplo: “quiero saber si puedo defenderme”, “necesito recuperar el inmueble”, “quiero impugnar la decisión” o simplemente “no sé qué hacer”.
El objetivo del buzón de Problemas Judiciales es precisamente que puedas empezar por el problema, aunque todavía no conozcas el nombre técnico del trámite.